En el verano del 2000, una delegación de tres funcionarios de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), visitó las oficinas de la Casa de Bolsa, su objetivo era solicitar que les fueran proporcionadas todas las grabaciones de las conversaciones de los señores Carlos Martínez y Gonzalo Hernández, promotores que atendían los contratos a nombre de la familia Sepúlveda durante el mes de agosto del año anterior.
Santiago sentía una clara incongruencia de la Casa de Bolsa, porque la defensa de Alfonso parecía más el cuidado de sus intereses que una defensa de la inocencia de Alfonso. Santiago sentía cierta...