El Palacio de Hierro mantuvo durante 15 años la exitosa campaña: “Soy Totalmente Palacio” y decide darle un giro a la comunicación que manejaban, acercándose a nuevos segmentos para ser más incluyentes sin caer en la frivolidad.
Tras una difícil decisión y diversos estudios sobre los cambios del consumidor y nuevos segmentos no aprovechados, se enfrentan a distintos retos en la consolidación de un nuevo proyecto que podía afrontar diferentes tipos de polémica o ser recibida con éxito en un mercado que entendía los conceptos innovadores, sin descuidar a sus clientes más leales.
A la luz de la transformación social de los últimos años parecía evidente la necesidad de “refrescar” la marca y, sobre todo, adecuar la comunicación, ya que los competidores se manejaban con altos niveles de crecimiento y distribución, al enfocarse en tendencias claras en consumidores.
Papeles importantes juegan la experiencia de compra y el estilo para expresarse, acercándose a los medios correctos para así consolidar el posicionamiento de estilo y lujo de la marca.
El reto que plantea el caso es cómo adecuar la campaña al segmento de hombres y al de mujeres adultas mayores ya que se tiene que tomar en cuenta que hay cambios importantes en el estilo de vida y paradigmas de ambos segmentos.