La literatura de la ciencia económica nos dice que la persona es el clásico homo economicus, es decir, que la persona se comporta de forma racional ante estímulos económicos. Digamos que un autor importante sobre esta perspectiva es John Stuart Mill, entre muchos otros, quienes concebían al ser humano como alguien racional que tiene prácticamente conocimiento ilimitado, con preferencias estables, con una capacidad de cómputo importante, quien siempre conoce las alternativas que tiene enfrente y quien busca maximizar su utilidad.
Se ha escrito mucho acerca de la relevancia de la técnica y de la creatividad en el trabajo del director de empresa. Se suele afirmar que la dirección no consiste en la conformación de un bagaje...